Teruel, capital de un territorio por descubrir

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Es una tierra árida pero bella, dura aunque atractiva, con huellas tan diferentes como las de los musulmanes, las de los hombres del neolítico o las de los grandes saurios. La dureza del clima y la aridez del terreno han sido la causa de que una buena parte esté despoblada. Sin embargo sus gentes se afanan por mostrar los grandes atractivos que atesora. Alguna ciudad de la provincia tiene renombre por si sola: Albarracín presume de muralla, castillo y entorno medieval desde hace años, y las rutas por sus montañas y por sus pinturas rupestres forman parte de muchas guías turísticas. Teruel capital, en cambio, necesita de una tarea de difusión constante para recordar a los viajeros su existencia. Y no debiera ser así porque es un excelente enclave desde el que descubrir toda la provincia.

Dos son sus hitos principales:

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El primero las torres mudéjares, atalayas medievales de los siglos XIII y XIV que destacan sobre los tejados de la ciudad. Son cuatro esbeltas construcciones de ladrillo, con decoración islámica, que sirven de campanarios a las iglesias principales de Teruel. Puede leerse más sobre ellas en Viajes y Viajeros.com

Y el segundo el territorio de los dinosaurios, Dinópolis. Se han hallado restos de dinosaurios en muchos lugares de la provincia de Teruel, y también en muchos otros de la comunidad de Aragón, a la cual pertenece Teruel. Con estos hallazgos y una colección de fósiles muy valiosa se ha creado un museo excelente dedicado a los grandes animales de hace millones de años. En torno a ese museo se ha construido un pequeño parque temático donde los niños y los mayores pueden disfrutar de actividades de ocio aprendiendo muchas cosas sobre aquellos animales que poblaron la tierra en un pasado muy remoto.

La gastronomía turolense acompaña al visitante en los momentos de descanso: jamones, productos de la huerta, vinos de gran calidad, asados y dulces tradicionales son el complemento ideal para la visita a Teruel.

Desde la capital es muy sencillo acercarse a los pueblos más bonitos de la región. Por supuesto Albarracín, aunque también debemos destacar los dos vecinos, Mora de Rubielos y Rubielos de Mora, o Alcalá de la Selva, Alcañiz y Calamocha. En todos ellos hay castillos, iglesias con torres mudéjares, calles medievales e interesantes tiendas de productos típicos de la región.

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En las inmediaciones de Teruel, el viajero con ganas de ejercicio puede adentrarse en una ruta ciclista conocida como la “Vía verde de los Ojos Negros”, camino fácil y bien habilitado para recorrerlo en bicicleta, apto para grandes y pequeños.

Jesús Sánchez Jaén

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